El eco....de un tren
alejándose altero
el silencio de mi
sueño
Y al sentir en las brisas
el canto de sus ruedas
sobre los rieles de acero
Mis pensamientos
empezaron a rodar
por el corazón
Poco a poco aparecían
paisajes de recuerdos
que con luces tenues…
aun iluminaban
Los días de un pasado
donde un amor…
había irradiado con su
brillo los lagos de mis
ojos
De pronto las sombras
de la noche…
atraparon el eco de ese
canto
Y desconcertado en medio
de un silencio cerrado
sin brillo en mis ojos
cansados
comprendí el secreto de
cuanto
nos habíamos amado
Eduardo Nieto Mujica
Poeta Sade Atlántica
