Hubo una vez… una hermosa flor
En mi camino, brillante y
delicada
Asomada al mundo como
esperando
Ser amada
Me acerque y al respirar la
esencia
Que liberaban sus pétalos
rojos
Oí su voz. ¡Llévame
contigo...!
Armonizare tus días con mi
fragancia
¿Acaso tú no sabes…?
Que aun queriendo
protegerte,
Luchando contra quien fuera,
el tiempo
sería el verdugo de tu
destino conmigo
¡Solo sé! que la calidez de
tus besos
Serán mi rocío y en el
brillo de tus ojos
Encontrare la luz que
alimentara la fe
De mi Esperanza
Convencido… la tome entre
mis manos
Y besándola, le prometí
cuidarla…
Cada día el efluvio de su
amor
Aromatizaba, la felicidad
de mi alma
Y en esa entrega, de magia
y hechizo
De luces y estrellas, llego
el cruel invierno
¡Y acurrucada en mis manos,
me dijo
no me olvides... ¡Volveré a
tu jardín!
Espere con ansias la primavera
y al ver
El rosal poblado de flores,
respire en sus radiantes pétalos
las fragancias de su nueva
esencia
entonces comprendí que el
amor,
Siempre vence, porque es la
única luz
Que puede iluminar….
Las sombras que llegan a
nuestra vida
Eduardo Nieto Mujica






