Dispersas por el cielo
Se ven...las estrellas
En un mar sin orillas
Que, en silencio, …
Irradian su presencia
Con fascinantes
destellos de luces
Para aquellos ojos
Que confiesan en ellas
La confidencia de su amor
Y la esperanza de su alma
Yo he sido uno de ellos
Que abriendo su corazón
eligió una de ellas
para contarle mis secretos
y recibir en brisas y
rocíos
el aliento de esa magia
que a través de la distancia
ilumina los senderos de mi vida
Eduardo Nieto Mújica



