17/10/19

LA MAGIA DEL AMOR ...




LA MAGIA DEL AMOR

Con la esperanza iluminando mi corazón Y con las ilusiones del alma…
Partí  hacia la ciudad, donde íbamos a encontrarnos  y cerca de la medianoche llegue
Con un taxi al hotel que habíamos elegido.

Al entrar sentí que había cruzado el umbral de la magia, fui a la conserjería,
para anunciar mi llegada y al preguntar por ella, me dijeron que todavía no había llegado,
que podía esperarla en el salón del bar.

Me dieron la llave de una habitación y me quede esperándola en ese lugar,
que alguien con un acertado gusto, lo había decorado con sillones de estilo
y luces de colores tenues, que armonizaban,  con una suave música,
la serenidad en su estadía.

Pero al ver pasar los minutos el deseo de verla, empezó acelerar mis latidos,
 Mis pensamientos empezaron a llevarme  por un torbellino de emociones.

Mientras en mis manos, un vaso de whisky, con dos cubos de hielo se diluía
ligeramente, por el movimiento de mi ansiedad,  que se acrecentaba cada vez más,
 en el interior de mi ser…de repente, oí una voz…era una bella mujer
que hablaba, con el conserje, será su voz  me pregunte?

Se acercó y fascinado por su elegancia,  me dijo discúlpame mi vuelo se retrasó.  
Nos dimos un beso, como dos amantes  que habiendo cruzado las distancias,
abrían las puertas de su vida,  como lo hacen los pétalos  de una flor al llegar la primavera.

Nos sentándonos en uno de los sillones y sin mediar palabras, nuestros brazos,  como las alas de
dos aves marinas se unían, para emprender juntos un vuelo de fe,  hacia un nuevo horizonte.

Con la exaltación, a flor de piel, llegamos a la habitación, como dos navegantes
que arribaban a una playa, de ilusiones y fe  para amarrar las barcas de nuestros cuerpos.

Dulcemente acaricie sus sienes  y deslizando mis manos por su cabello
 en su boca encarcele mis labios y en la suave danza de nuestros besos, 
el desvarío se desprendió  de la  cordura y en una suave pero intensa travesía
emprendimos ese momento de vida, buscando el rumbo de nuestro destino.

Su cuerpo y el mío al unísono vibraban, atravesando un mar bravío
que había despertado, la pasión de nuestras esencias dormidas.

El canto de los latidos, exaltado por las fuerzas del amor,
después de ingresar en los espacios que domina el silencio, arrió su agitada palpitación
 y en medio de melodías de suspiros,  la pasión regreso al remanso del alma.

De pronto una luz invadió mis ojos, era la llegaba de otro día,
mire mi entorno,  pero ella no estaba  y  fascinado, pude comprender que en el encanto de un
sueño, mis sentimientos la habían encontrado.

Abrí las ventanas, respire las fragancias de mis flores y dándole las gracias a Dios
por esa magia que había sentido  , Salí  a caminar por las orillas del mar
para oír su voz  en el canto de los  corceles blancos

Eduardo Nieto Mujica